Parece que la llegada del invierno significa unas merecidas vacaciones para los jardineros. Si bien hay algo de cierto en esto, no debería ser un tiempo de total pereza. Un momento de descuido o negligencia puede echar por tierra todo el esfuerzo realizado durante el año en el jardín. Contrario a la creencia popular, ¡no faltan actividades invernales para disfrutar en casa!
La nieve que aplasta árboles y arbustos también puede contribuir a los daños. Atarlos con cuerda es una buena solución, ya que evita que se rompan las ramas más débiles. Quienes se vean sorprendidos por una fuerte nevada pueden evitarlo dejando caer la nieve al suelo con las manos.
Curiosamente, la nieve no es necesariamente una molestia; también puede resultar útil gracias a sus propiedades aislantes, protegiendo y conservando otras plantas en nuestro jardín. La nieve fresca se puede usar, por ejemplo, para cubrir hortensias y plantas que pasan el invierno bajo tierra. También se puede esparcir alrededor de los troncos de los árboles frutales, evitando que sus raíces se congelen. Quienes tengan invernaderos o túneles pueden esparcir nieve en su interior, donde se derretirá lentamente, hidratando así el suelo.
Si el invierno se retrasa o se presenta un periodo de temperaturas por encima del punto de congelación, aún puede intentar proteger sus plantas más sensibles de las heladas y el viento. Uno de los materiales más populares para este fin es el agrotextil blanco (el negro puede resultar demasiado caliente), que permite el paso de la luz solar y el aire, a la vez que bloquea la exposición directa a bajas temperaturas. Sus principales ventajas son su ligereza, bajo precio y maleabilidad, lo que facilita la protección de las plantas. Los árboles y arbustos jóvenes deben cubrirse con paja, y los troncos de los árboles frutales deben encalarse para evitar que la corteza se agriete al exponerse a los rayos del sol. Si aparecen manchas, intervenga de inmediato aplicando una pomada hortícola.
Enero es un buen momento para arreglar las ramas y ramitas de los árboles frutales que han crecido demasiado, pero es importante hacerlo antes de las heladas (ya que un trabajo agradable puede convertirse en una pesadilla con los dedos descongelados) y del rápido calentamiento (cuando las plantas estimuladas comienzan a exudar savia). Con herramientas especializadas, como tijeras de podar inalámbricas, conviene aprovechar la dormancia invernal de los árboles y podarlos para que, en lugar de trepar hacia arriba, crezcan horizontalmente, lo que facilitará la cosecha en unos meses. Después de la poda, trate cualquier herida reciente con pomada protectora y deseche las ramas cortadas en la pila de compost. El cambio de enero a febrero (especialmente durante un invierno cálido) también es un momento recomendable para podar las vides.